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Asumir responsabilidad y cultivar la autoestima

Para empezar a vivir de manera responsable, es necesario admitir que nadie va a venir a ayudarnos cada vez que necesitemos algo. Una vez que hemos aceptado que la responsabilidad de nuestra vida está en nosotros mismos, nos volveremos más activos y capaces y, por este simple hecho, nuestra autoestima aumentará.

Aunque en ocasiones pensamos que somos totalmente independientes del resto del mundo, nos vemos obligados a reconocer que por lo menos durante los primeros tiempos de nuestra existencia, dependimos en la totalidad al menos de una persona: nuestra madre. Con este ejemplo, pienso que queda clara la segunda idea que da sentido a la responsabilidad: la conciencia de que dependemos unos de otros.

Aceptado lo anterior, pensemos ahora que cada acción tiene sus repercusiones, sus consecuencias. La cuestión es: ¿por qué no asumimos nuestras responsabilidades? Creo que, muchas veces, no asumimos del todo nuestras responsabilidades porque a ninguno nos gusta perder, ni decir que nos hemos equivocado. No nos gusta admitir un error porque dentro de todos nosotros se esconde un pequeño tirano y, como todos los tiranos, nos echamos para atrás cuando vemos nuestros errores. De esta forma, la tercera idea es que en determinados momentos de nuestra vida es normal que sintamos rechazo hacia nuestros errores y nos cueste aceptarlos.

Estas personas, que han asumido la responsabilidad de su propia existencia, tienen más confianza en sí mismas y están más preparadas para la vida, por lo cual, su autoestima continuara aumentando.

Las personas que tienen una autoestima elevada son responsables de su propia vida y toman un rol activo y no pasivo ante las dificultades. Buscan las maneras de solucionarlas en lugar de culparse o buscar a alguien que arregle sus problemas. Además, luchan por conseguir sus metas por sí mismos, sin esperar que otra persona o el destino les ayude a cumplirlas.

Por el contrario, la gente que no asume la responsabilidad de sus propias acciones se siente víctima de los demás y se lamenta por su mala suerte. No tiene el control de su propia vida, ya que ha sido él mismo quien se lo ha dado a los demás. Así, cuando fracasa, siempre puede culpar a alguien, pero jamás podrá sentir que tiene el poder de cambiar o mejorar su existencia.

Cuando hablamos de la responsabilidad de nuestros actos sólo tenemos dos opciones: o mentir, o asumir la responsabilidad. Si decidimos mentir puede que aumentemos el problema, mientras que, por otra parte, existe la posibilidad de asumir nuestra propia responsabilidad y admitir que nos hemos equivocado y que además hemos mentido. Admitir esto ya sería empezar a rectificar. Imaginemos que somos los directivos de una empresa que pretende contratar a alguien. Si buscamos a un trabajador para nuestra empresa y en su carta de recomendación dice que esa persona es excelente técnico, pero no es muy sincero, o que tiene dificultad de asumir la responsabilidad, ¿en qué nos fijamos?, ¿en que es un excelente técnico? La cuarta idea que planteo es que todos nos equivocamos, pero no todos sabemos rectificar.

Asumir la responsabilidad de nuestra vida implica ser responsable de nuestras elecciones y acciones, de nuestro tiempo, de nuestro trabajo, del cuidado de nuestro cuerpo, de nuestras relaciones personales y cómo las tratamos, del significado de nuestra existencia, de nuestras emociones y pensamientos.

Por último, hay que tener en cuenta que no todo se puede controlar en la vida. Puede haber hechos accidentales de los que no podemos responsabilizarnos. Tanto culparnos por hechos que escapan a nuestro control como no aceptar nuestra responsabilidad de los hechos que sí podemos controlar, conducirán a que nuestra autoestima se reduzca. Hay que saber qué cosas dependen de mí y cuáles no para poder mantener una autoestima equilibrada.

Asumir la responsabilidad de cambiar implica decidir que, cualquiera que sea la historia infantil, como adultos nos compete la responsabilidad de sanar, de cambiar lo que haya que transformar, procurándonos la ayuda necesaria.

Hoy los invito a que juntos reflexionemos acerca de la importancia que tiene la autoestima en nuestras vidas, en primer lugar, vamos a definir en este espacio lo que entendemos por autoestima y en términos sencillos: “como la opinión que tenemos sobre nosotros mismo”. En una sociedad donde todo el tiempo estamos expuesto a la mirada del otro, muchas veces nos terminamos pareciendo más a los que los otros quieren ver y de a poco comenzamos a desconectarnos de nuestra esencia, que es lo verdadero, lo que nos hace únicos y parte de un todo.

Cuando por alguna razón esta conexión de nuestra esencia se desconecta de nuestro yo, la autoestima comienza a decaer y comenzamos a notar que cuando nos miramos al espejo ya no nos reconocemos o no nos gusta la imagen que nos devuelve; Esta desconexión se puede dar por muchos factores pero lo importante es tomar la decisión de comenzar a trabajar y cultivar nuestra autoestima, es un trabajo que a veces puede ser doloroso porque muchas veces se trata de tomar el toro por las astas y esto siempre tiene consecuencias, pero los beneficios de elevar nuestra autoestima, nos permiten vivir en plenitud.

¿Por qué es importante cultivar una autoestima saludable?

Porque nos permite obtener logros, confianza en nosotros mismos, estar saludables física y emocionalmente, tener una mirada positiva, tener proyectos, relaciones afectuosas, expresar lo que pienso libremente sin ser ofensivo, ser asertivo en mi comunicación, pedir ayuda y ser apoyo cuando alguien me necesita, reconocerme con mis luces y mis sombras, aceptarlas y trabajar en mi autoconocimiento.

Cuando las cosas no van como tú quieres, es difícil aceptar tu propio papel en la situación. A menudo, es mucho más fácil mirar externamente: a otras personas, a las circunstancias o simplemente a la mala suerte. Sin embargo, si bien todas estas cosas pueden ser factores, no asumir la responsabilidad personal puede impedirle convertirse en su mejor yo.

Afortunadamente, asumir la responsabilidad personal no tiene por qué ser aterrador o muy autocrítico. En cambio, puede marcar una nueva fase empoderadora de su vida en la que toma el control de quién quiere ser y cómo quiere pasar su tiempo.

¿Cómo puedo cultivar mi autoestima?

  1. Reconocerse como un ser único e irrepetible
  2. Aceptarse a uno mismo, sinceramente, por lo que uno es y cómo es. Este es un paso indispensable para un correcto desarrollo personal, así como para poder cambiar y mejorar en lo posible y necesario en la vida.
  3. Respetarse, hacerse valer, saber defender los valores e ideales de uno mismo y pedir lo que uno cree que merece o necesita.
  4. Cuidarse física y emocionalmente.
  5. Confiar en uno mismo, en las propias capacidades, puntos de vista y opiniones, en la propia capacidad para tomar decisiones y en la decisión sobre cómo vivir. Es importante asumir la responsabilidad de los propios actos y las consecuencias de las decisiones tomadas.
  6. Fijarse expectativas realistas y a corto plazo. La persona que desea cultivar su autoestima debe marcarse objetivos, visualizando cómo alcanzarlos y poniendo en práctica nuevas habilidades o conocimientos si es necesario.
  7. Arriesgarse, atreviéndose a explorar nuevos pensamientos, conductas y posibilidades. Estas actitudes pueden ayudar al crecimiento personal, saliendo del estado de la simple comodidad de lo conocido.
  8. Asumir una actitud positiva, sintiéndose orgulloso de lo que uno es y lo que uno hace. Para llegar a una plena autoestima se debe aceptar las propias destrezas y conocimientos y usar los talentos que cada uno lleva intrínsecos.
  9. Centrarse más en uno mismo, en evaluarse para detectar qué se desea, y qué se puede mejorar o cultivar, en lugar de invertir excesiva energía en criticar, envidiar o juzgar lo que hacen los otros o cómo son los demás.

Es importante no asumir que los demás son los únicos culpables de todo lo que sale mal. El cambio de culpa lo mantiene atrapado en el mismo ciclo, cometiendo los mismos errores y evitando las mismas responsabilidades.

Esfuérzate por aceptar tus defectos: no tienes que ser perfecto para ser lo suficientemente bueno, ¡y todos cometemos errores! Además, desarrolle la práctica de cuestionar su práctica de culpar. Cuando diga “¡Todo es culpa de ____!”, Tómelo como una indicación para detenerse y preguntar: “¿Pero qué papel desempeñé yo?”.

Si tienes una mentalidad de víctima, esto significa que te ves impotente. Eres alguien que constantemente hace preguntas como, ¿Por qué suceden cosas malas? ¿O por qué parece que siempre me tratan mal en algún momento?

Si desea dejar atrás la mentalidad de víctima, comience a preguntarse «¿Qué puedo hacer para mejorar las cosas?»

Esto lo anima a ver cuál es su poder y cómo podría estar contribuyendo al problema. En segundo lugar, intente vaciar sus pensamientos negativos y sentimientos de autocompasión en un diario y luego déjelos atrás.

A veces, poner excusas toma la forma de culpar a los demás, pero hay otras formas de evitar la responsabilidad personal poniendo excusas.

Entonces, ¿Cómo dejar de poner excusas? Se necesita tiempo y esfuerzo para dejar de poner excusas, pero la clave es desafiar su pensamiento.

Cada vez que algo salga mal, pregúntese a sí mismo encontrar al menos una cosa que pueda hacer de manera diferente la próxima vez para ayudar a obtener un mejor resultado.

Quejarse consume mucha energía, pero es un hábito fácil de adoptar si le resulta difícil asumir la responsabilidad personal. De alguna manera, quejarse es solo una forma de expresar externamente algunos de los signos anteriores: culpar a los demás, verse a sí mismo como una víctima y poner excusas.

Una cosa que puede ayudarlo a dejar de quejarse es establecer un límite de tiempo y hacerse responsable.

En primer lugar, no importa cuáles sean sus metas en la vida, asumir la responsabilidad personal es muy importante para ayudarlo a alcanzar esas metas. Pregúntese: ¿cuál es su propósito o su dirección en la vida? ¿Cuáles son los valores y objetivos que sustentan todas las decisiones que toma? Establecer metas en la vida tiene mucho que ver con ser disciplinado en tus acciones.

En otras palabras, abordando conscientemente cada día con un plan para lo que quiere hacer, los hábitos que quiere cultivar y el lugar al que quiere dirigir su energía.

Cuando no asumes la responsabilidad, te bloqueas de tus objetivos de vida al ceder el control. Dices que si llegas a donde quieres ir se trata más de otras personas y de suerte.

Por el contrario, cuando asume la responsabilidad personal, ve que todo esto depende fundamentalmente de usted; esto abre una perspectiva completamente nueva sobre lo que puede lograr.

Cuando acepta y ve que tiene la responsabilidad de sí mismo, de sus acciones y de su propia vida, comienza a tomar conciencia de sí mismo. Esto es lo que se le llama autoconsciencia.

Si deseas saber mas acerca de la autoconsciencia por favor visita mi próximo articulo.

Gracias

¡¡Bendiciones!!

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